El papel del recién convertido papá /

2018.06.12

Por María José Godoy de Joachin

Las mujeres cuando acabamos de dar a luz a un bebé tenemos muchas veces la sensación de que vamos a enloquecer. Estamos perdiendo todos los lugares de identificación que conocíamos, tenemos todo el tiempo ganas de llorar, los ruidos nos aturden, casi todos nos molesta y nuestra mente no funciona con la agilidad y la rapidez con que solía hacerlo.

En esas primeras semanas no estamos en condiciones de tomar decisiones domésticas y vivimos como fuera de este mundo. Experimentamos tanta confusión y agotamiento emocional que resulta una tarea titánica mantenernos cuerdas hasta que nuestro esposo abre la puerta al regresar de trabajar.

Sin embargo, a veces llega y pareciera que ni él sabe darnos lo que necesitamos ni nosotras podemos pedirlo…

 

¿Cuál es el problema?
Para poder hacernos cargo de un recién nacido nosotras como madres necesitamos de alguien que cuide de nuestras espaldas. Tenemos la necesidad urgente de ser sostenidas emocionalmente. El peso de la crianza de un bebé nos absorbe toda la energía y fortaleza espiritual. Antiguamente teníamos una familia extendida y amistades cercanas dispuestas a cuidar de la recién convertida mamá. Hoy toda esa responsabilidad recae en papá.

Las buenas noticias son que básicamente, un hombre que recién se ha convertido en padre solo tiene una tarea impostergable: Sostener la maternidad de su pareja.

 

¿Qué significa sostener la maternidad?
De acuerdo con Laura Gutman, escritora y terapeuta experta en maternidad y crianza, podemos decir que un hombre está sosteniendo la maternidad de la madre de su hijo cuando:

1. Facilita la fusión de la mamá y el bebé. Permite que se dé, entiende el lugar que le corresponde, no reclama atención para sí.
2. Defiende esta fusión del mundo externo. Acalla las habladurías y críticas del estilo particular de maternar que su pareja ha elegido.
3. Apoya activamente la introspección. Entiende que éste es un momento de silencio emocional, da de buena gana su propio espacio a la diada bebé y mamá.
4. Protege. Hace que es nueva madre se sienta segura. Redirige los consejos no solicitados de la gente externa.
5. Acepta y ama a su mujer. Con su nuevo cuerpo, sus nuevos temores, sus nuevos sueños y prioridades.

Está de más decir que un padre con un sano vínculo con su propia madre estará mejor constituido emocionalmente para proteger y sostener el hogar.

¿Y al padre quién lo apoya?
Laura Gutman tiene todo un subcapítulo en su libro La Maternidad y el Encuentro con la Propia Sombra para explicar esto. A mí en lo personal me alivió el cargo de conciencia que uno se auto impone de sentir que hay menos energía psíquica disponible para la pareja luego del nacimiento del bebé.

Gutman nos dice que los sostenedores emocionales del padre durante esta etapa son:

1. Su propia estructura emocional. Ésta no fue devastada por la erupción del volcán interior después del parto.
2. Su trabajo. Encuentra acá su lugar de identidad y de posición social.
3. Su crecimiento personal o laboral. Es la gasolina de sus inquietudes y el fruto de la autonomía en sus movimientos.
4. El tiempo de ocio. Es una realidad pequeña pero poderosa. A mamá en cambio pareciera que no le ha quedado nada de ocio, y papá sin importar lo mucho que colabore en las tareas domésticas siempre logrará preservar un tiempo de esparcimiento.

Lo acá explicado no debe de ser motivo de pleito, enojo o rencor. Es más bien una especie de radiografía de la intimidad de los nuevos padres que puede ayudar a entender cómo funciona nuestra psicología.

La píldora de sabiduría que conviene destacar es que la masculinidad tiende a la separación y la femineidad a la fusión. Respetar y entender que aunque en estos primeros días de mamá pareciera que nosotras lo estamos haciendo todo en relación al cuidado del bebé, este tiempo dará paso (alrededor de los 24 meses) a un escenario en el que papá será el protagonista. Coincidirá con el momento en el que el bebé, que se ha convertido en niño, empieza la separación emocional de mamá y va construyendo su propio yo. Acá, papá lo llevará al mundo. Del vínculo con papá tomará la fuerza para salir al exterior.

Mantengamos en mente que pretender hacer lo que le toca al otro por naturaleza nos somete a malas experiencias.