Disciplinar en positivo: mamás felices, wiras y wiros f... /

2015.06.30

 

Por María José Godoy de Joachin
mjgg.joachin@gmail.com

 

Hace un par de meses tuve la oportunidad de asistir a una conferencia de Disciplina Positiva Guatemala (pueden buscarla bajo este nombre en FB). Desde el momento en que asistimos mi esposo y yo hemos estado poniendo en práctica los puntos aprendidos y debo decirles que la cantidad de berrinches de mi toddler de dos años ha disminuido considerablemente así que me siento en el deber moral de compartir lo aprendido con ustedes.

Estilos de disciplina

Existen tres estilos de educar o disciplinar a nuestros hijos:

Rigor
Este está basado en el control excesivo.

  • Hay orden pero sin tomar en cuenta la libertad.
  • No se dan opciones para elegir.
  • La consigna es: “lo haces porque yo mando”

Permisividad
Es un estilo donde existen cero límites para los hijos.

  • Hay libertad pero sin orden.
  • Se ofrecen ilimitadas opciones a los niños.
  • La consigna es: “puedes hacer lo que quieras”

Disciplina positiva
Existe firmeza pero con dignidad y respeto.

  • Hay libertad con orden.
  • Se dan opciones pero estas son limitadas.
  • La consigna es: “se puede elegir cosas que estén entre los límites y sean respetuosas”

Los mensajes que enviamos
Luego de un breve examen de conciencia estamos listos para identificar qué estilo es el que nos ha definido y admitir con humildad que la disciplina positiva es a todas luces el camino correcto a seguir. ¿Por qué? Porque cuando educo con disciplina positiva los mensajes que le envío a mi hijo son:

  • Eres capaz.
  • Puedes contribuir y eres genuinamente necesario.
  • Puedes intervenir en lo que te sucede.
  • Puedes comprender tus emociones y regularlas.

Secuelas del castigo
Muchas veces caemos en la utilización de un castigo que se torna en un evento de humillación para nuestro hijo. Es muy difícil cuando la situación se presenta guardar la calma y regular nuestras propias emociones, sin embargo si tenemos en cuenta lo que puede generar en nuestros hijos el castigo seremos capaces de afrontar las crisis de una manera asertiva. Un niño que es castigado continuamente tiende a ser retraído, rebelde o en el peor de los casos ha de “seguir la corriente” en ese momento pero buscar luego una oportunidad de revancha. Suena a película de terror pero he platicado con muchos adultos que han constatado esto como consecuencia del excesivo castigo recibido en la infancia. Estamos llamados como dice mi esposo (en sus términos de economista) a ser los “analistas emocionales” de nuestros hijos.

Lograr el respeto
La disciplina positiva no incluye sentimientos de culpa, vergüenza ni dolor, este puede ser nuestro primer semáforo a la hora de inclinarnos por utilizar este método. Busca el respeto mutuo, la cooperación, la firmeza pero con dignidad y el afianzar en el niño las destrezas para que sea el mismo su regulador interno. Algunos pasos que podemos seguir cuando estamos frente a un evento que requiere el uso de disciplina positiva son:

Alejarnos
Tomar un momento para poner distancia, respirar, enfriarnos.

Decidir qué hacer y hacerlo
De manera congruente, realista e involucrándolo.

Anunciar
Comunicar qué es lo que vamos a hacer.

Resolver de inmediato
No dejar que pase mucho tiempo para que asocie el evento con la consecuencia.

Los dejo con esta famosa frase para pensar: “¿De dónde sacamos la loca idea que para hacer que los niños se porten bien primero hay que hacerlos sentir mal?”

· María José Godoy de Joachin / Educadora