Dieta Alcalina: El equilibrio necesario entre estar sal... /

2016.04.11

Solight
karinherman@solight.us

 

En los últimos años muchas dietas se han puesto de moda, todas prometen bajar la mayor cantidad de libras necesarias en el menor tiempo, haciéndolas casi milagrosas. ¿Pero será saludable esta pérdida de peso a largo plazo? ¿Será sostenible la pérdida de peso por mucho tiempo?

Pues la respuesta a estas interrogantes es que no! Con estas dietas milagrosas la pérdida de peso se debe a pérdida de masa muscular no de masa grasa, lo que hará que pierdas peso pero que tu metabolismo se ponga tan lento que cuando menos lo pienses volverás a recuperar el peso que tanto te costó perder.

Otra tendencia de moda es limitar o evitar por completo el consumo de carbohidratos de la dieta, con esto pensamos que vamos a lograr perder peso de forma más rápida porque se cree que lo que engordan son los carbohidratos. ¿Sabías que las dietas en las que quitan el carbohidrato por completo no funcionan a largo plazo? Si no funcionan te estarás preguntando porque logras perder peso….. Al reducir el consumo de carbohidratos, lo primero que se nota es la rapidez con la que se pierde peso. Pero no es la grasa la que se está perdiendo. Los carbohidratos se almacenan en el cuerpo en forma de glucógeno. Cada gramo de glucógeno se almacena con 3 gramos de agua. En cuanto tu cuerpo empieza a utilizar las reservas de glucógeno, perderás una buena cantidad de peso, no por grasa sino por agua. Y de esta forma cuando los introduzcas de nuevo empezarás a ganar peso de nuevo.

Como te podrás dar cuenta no existen las dietas mágicas. La única forma de bajar de peso de forma saludable es encontrar el equilibrio necesario para estar saludable mientras pierdes peso. La mejor forma de encontrar este equilibrio es con una dieta alcalina, que más que una dieta es un estilo de vida.

La dieta alcalina tiene como objetivo conseguir que el PH de la sangre alcance y mantenga un nivel óptimo de alcalinidad. Ayuda a prevenir la obesidad, el envejecimiento prematuro y la aparición de varias enfermedades.

“Donde existe oxígeno y alcalinidad no puede existir desequilibrio ni enfermedad”, afirmaba Otto Warburg, premio Nobel de medicina, en la década del treinta. La dieta alcalina tiene como objetivo conseguir que el PH de la sangre alcance y  mantenga un nivel óptimo de alcalinidad de entre 7.35 y 7.45, nivel en el cual las reacciones química y los procesos metabólicos se optimizan y permiten una mayor oxigenación a nivel celular.

Cuando el PH está fuera del estado de equilibrio desciende el oxígeno, por lo que las células respiran en un ambiente sin oxígeno de anaerobiosis y se alteran sus procesos metabólicos fisiológicos. Esto trae como consecuencia que el metabolismo funcione de forma más lenta lo cual favorece la ganancia de peso.

¿Cómo lograr este equilibrio?

Para lograr mantener este equilibrio es fundamental llevar una alimentación que incluyan un 80% de alimentos alcalinos y un 20% de alimentos ácidos. Esto requiere modificar hábitos alimentarios, necesarios para mantenernos sanos.

Cuando se ingieren alimentos mayormente ácidos el organismo trata de compensar ese desequilibrio de su PH. Para ello, recurre a reservas alcalinas, las que neutralizan la carga ácida sacrificando bases minerales, calcio, magnesio y potasio depositados –principalmente- en los huesos, articulaciones y dientes. De esta manera, nuestro cuerpo pierde minerales y calcio. La saturación de la acidez en el organismo produce las condiciones para el desarrollo del envejecimiento prematuro, enfermedades degenerativas, obesidad y osteoporosis, entre otras.

¿Qué debo comer para seguir una dieta alcalina?
Un 80% de alimentos alcalinos:

  • Vegetales: Los vegetales contienen clorofila, una sustancia altamente alcalinizante. Dentro de ellos encontramos: espinaca, berro, coliflor, tomate, remolacha, zanahoria, espárragos, apio, cebolla, entre otros.
  • Frutas: como el limón, manzana, melón, uvas y peras, entre otras.
  • Frutos secos: como las almendras, nueces y manías.
  • Otros alimentos: son ideales para este tipo de dietas las semillas, los quesos vegetales como el tofu, las leches de cabra (no de vaca) , almendra sin azúcar y de soya sin azúcar, té verde o azul, jengibre, miel, entre otros.
  • Agua: es portadora de oxígeno. Para aumentar su alcalinidad, se aconseja agregar limón: esta fruta, cuando se metaboliza, tiene efecto alcalino y es uno de los más potentes alcalinizantes del PH sanguíneo.

Solo un 20% de alimentos ácidos:

  • Los alimentos refinados como el azúcar blanca, la sal blanca, el arroz blanco y las harinas refinadas se consideran acidificantes en mayor grado.
  • Luego, le siguen los edulcorantes sintéticos, el alcohol, el café, los alimentos envasados y enlatados (contienen conservantes). Es importante destacar que cuanto más procesados son los alimentos, mas acidifican el PH sanguíneo.
  • Las proteínas de origen animal -cuando se ingieren en exceso- aumentan la acidez, ya que contienen elevada cantidad de ácido fosfórico. Lo mismo sucede con las bebidas gaseosas.

La salud es un estado de equilibrio que nuestro organismo trata de mantener a través de sus mecanismos de regulación fisiológicos, por lo que la alimentación influye directamente en la nutrición celular.

El sobrepeso, el sedentarismo, el estrés, el cigarro y el alcohol tienen una relación directa con la enfermedad. Por eso, es importante tomar conciencia de la necesidad de cuidar nuestro cuerpo, y de recordar siempre que “somos lo que comemos”.

Sin duda, uno de los pilares del bienestar y la salud es llevar una dieta sin excesos y que incluya todos los grupos alimenticios básicos en su medida justa. Comer bien sin caer en dietas milagro o falsos mitos alimenticios es posible siguiendo estos consejos, recetas saludables y acudiendo con expertos cuando decidamos hacer una dieta.

Recuerden siempre las dietas milagro no existen, todo requiere esfuerzo, dedicación y fuerza de voluntad.

¡Olvídate de las dietas, lleva un estilo de vida saludable!