Después del puerperio: Una reflexión sobre la pareja, l... /

2015.11.26

María José Godoy de Joachin
mjgg.joachin@gmail.com

 

Este octubre recién pasado mi esposo y yo nos fuimos una semana a NY. Para nosotros no fueron unas simples vacaciones, fueron siete días de prueba fehaciente de que la vida después del puerperio existe.

Laura Gutman, mi siempre citada psicóloga argentina especialista en maternidad y crianza, dice de este periodo entre los 0 y los 24 meses del bebé: que lo vivimos como “locura”, “vacío”, “malestar”, etc. Todos y cada uno de esos calificativos aplica perfectamente a mi caso. Por mucho que yo amo a mi hijo ese periodo fue para mí hormonal y psicológicamente una lucha. Ahora, a punto de cumplir él los tres años, mi esposo y yo pudimos cumplir el sueño de tener una segunda luna de miel, en ese lugar que hizo eco perfecto con sus metáforas escondidas dentro de su cotidianidad. Les comparto las conclusiones a las que llegué:

El matrimonio es como la Torre 1 y la Torre 2 que finalmente se destruyeron y se convirtieron en una sola One World Trade Center: Después de la paternidad la pareja se hace más fuerte, más sólida, más una. Porque llegas a un punto donde te rindes y lloras por lo que eras, por las cosas que querías y te das cuenta que sólo renunciando a tu egoísmo puede haber una nueva forma de vida, para ti, para tu pareja y para tu hijo. Es una nueva unidad, es la familia. Ya no son los novios con permiso de vivir juntos. Son uno. En las noches de cólico del lactante, en las noches de enfermedad, en las noches de intimidad robando horas al sueño. Y en el día a día, en esas rutinas espantosas que sientes que te succionan, que te chupan el alma como los dementores de Harry Potter.

Puedes construir cualquier cosa cuando la base es sólida: NY es una ciudad de más de 19,746. 227 habitantes. Tiene miles y miles de edificios y rascacielos. Ha resistido ataques, guerras y demás. Su base es sólida, he ahí por qué se ha podido construir cualquier cosa. En Guatemala somos 1200 habitantes por km cuadrado en la región metropolitana; en NY son 2000, lo que deja claro que o se construía o se construía, no había otra opción. Así debe ser la madre. Sobre la psique de una madre descansa toda una familia. O como leí alguna vez: “el humor de la mamá es el humor de la casa.” Y por sólida, me refiero a sana, no perfecta, pero sana. Y con sana quiero decir que bajo estrés mejora, no al revés. Como he leído por ahí en el Facebook y me hace mucho sentido: “El mejor regalo que podemos dar a nuestros hijos es tener una madre que ha trabajado en sí misma. Haciéndolos libres de nuestras obsesiones, de nuestros traumas de infancia de nuestros fantasmas personales, para que puedan ser ellos mismos y construir sus propios caminos.”

“Hakuna Matata” es como hay que vivir: En el musical de Broadway del Rey León lo cantan como media hora, para que a uno le quede bien claro. Esta frase de la lengua Swahili significa “sin preocuparse”. Pongamos nuestra familia en las manos de un ser superior, independientemente de nuestro credo. En la tradición cristiana dicen: “reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti” (San Agustín). El 99% de las cosas por las que me he preocupado durante el puerperio nunca llegaron a ocurrir.