Mi hijo tiene la piel irritada ¡OTRAVEZ! /

2017.02.22

Por Dr. Edder J. Higueros

La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que a menudo aparece en los primeros años de vida. Suele ser la primera manifestación de la denominada “marcha atópica” en donde un porcentaje importante de niños termina por desarrollar alergia a alimentos, asma y/o rinitis alérgica.

Genéticamente, los niños con dermatitis atópica presentan una alteración de la capa de grasa que recubre la piel y que nos protege de la deshidratación y de las agresiones, que al interactuar con factores ambientales, resultará en las distintas manifestaciones clínicas de la dermatitis atópica.

La dermatitis atópica en los niños se manifiesta con una piel seca que tiene tendencia a inflamarse, irritarse y a producir picazón. En niños recién nacidos y lactantes, la picazón provoca que se mantengan irritables, que no duerman bien por la noche e intenten rascarse con la almohada. En niños mayores la picazón puede ser más evidente hasta el punto de producirse heridas y sangre.

Las zonas afectadas son: las mejillas, frente, tronco así como pliegues de los codos y rodillas, pero en realidad varían de un niño a otro.

 

El uso de hidratantes es el pilar en el tratamiento de la dermatitis. De acuerdo con las necesidades de cada paciente, existe una variedad de tratamientos entre los que se encuentran:

 

  • Tópico: corticoides e inhibidores de calcineurina.
  • Sistémico: corticoides, ciclosporina, metotrexato, azatioprina, micofenolato de mofetil.
  • Exposición solar y fototerapia (cámaras médicas con rayos ultravioletas).
  • Terapia biológica.

 

1. Realizar baños cortos de máximo cinco minutos, con agua tibia o ligeramente fría y evitar el uso frecuente de jabones.

2. El secado debe realizarse delicadamente y evita frotar con toallas ásperas o utilizar secadores.

3. Aplicar cremas o lociones hidratantes al menos una vez al día (la intensidad varía de acuerdo con la gravedad).

4. Mantener las uñas cortas y limpias.

5. Evitar productos irritantes: perfumes, jabones, temperaturas extremas, ropas ajustadas, residuo de detergentes en la ropa, etcétera.

6. En caso de que el picor sea intenso, utilizar guantes acolchonados para evitar el rascado al momento de acostarse.

7. Utilizar ropa de algodón, evitar todo lo que sea áspero (como la lana) y los tejidos sintéticos.

Lo más importante es ser evaluado por un especialista para determinar las necesidades de cada niño según su cuadro y gravedad clínica. Nunca administre medicina sin la receta de su médico.

 

· Edder J. Higueros / Dermatología Pediátrica