Dejarlos crecer /

2016.10.11
Flickr: ajay13

Flickr: ajay13

 

Por María José Hernández
elmundosegunlajoze@gmail.com

 

Cuando tenemos hijos, no paramos de escuchar lo rápido que crecen, que hay que disfrutar cada momento y que en un abrir y cerrar de ojos dejan de ser bebés. Es cierto. Y la realidad nos golpea cuando empiezan a hacer las cosas por sí mismos, tanto que muchas veces no sabemos como reaccionar.

Ese momento tan perfecto cuando los tenemos en brazos por primera vez, quisiéramos que fuera eterno. Sabemos que somos capaces de hacer cualquier cosa por ellos. Pero llega el momento de dar un paso atrás, de devolverles la autonomía que les pertenece. Cuesta aceptar que poco a poco irán necesitando menos de nosotros pero, al mismo tiempo, es maravilloso ser testigos de cómo van entendiendo el mundo y enfrentándose a él.

Y mantenemos ese diálogo silencioso en el que aceptamos que es tiempo de soltarlos para que crezcan pero no sabemos hasta donde ni en que momento. De repente ya no quieren tomar nuestra mano. Y, aunque no sepan nada de combinar prendas, ya son capaces de vestirse sin ayuda. Eligen que comer y que jugar. Así, en la cotidianidad, van madurando frente a nuestros ojos. Van haciéndose más fuertes porque entienden sus necesidades y defienden sus deseos.

Y viniendo de estar acostumbrada a pensar y decidir por los dos, se nos hace dura la maternidad. Pero en su independencia saben que siempre estamos ahí. Somos los ojos que primero buscan cuando no están seguros de cómo dar ese paso o de cómo levantarse de la caída. Estamos ahí para ponerle la curita del Capitán América y para darle ese beso mágico, el que todo lo cura.

Así que reflexionemos en el privilegio de haber construido esa base que definirá su confianza en ellos mismos. Siempre estaremos allí, en cada paso y en cada reto. Siempre permitiéndoles cometer errores para no privarlos del aprendizaje. Siempre listas para una nueva lección, sea que nos toque ser maestras o alumnas. Conscientes de que puede que ellos nos enseñen mucho más de lo que nosotras jamás podremos enseñarles a ellos.

· María José Hernández Azmitia / Mamá blogger