¿Deberías darles dinero a tus hijos? /

2018.11.19

Por Verónica Escobar de Tánchez

Sé que hay muchas opiniones respecto de dar o no dinero a nuestros hijos y no pretendo ampliar el debate, sino contarles mi experiencia.

Mi esposo ha enseñado por casi diez años a los adultos a usar de mejor forma el dinero, lo ha hecho a través de un programa de radio, escribiendo artículos e incluso un libro (“Más rápido y más lejos en sus finanzas”) y aún así, veo y escucho su frustración ante su incapacidad de poder disminuir considerablemente la enorme necesidad de las personas de mejorar sus finanzas.

Es usual escucharle eventualmente decir que la solución a largo plazo no es apagar lo fuegos de los adultos, sino enseñar a los niños a fin de prevenir los incendios financieros a futuro.

Razón por la cual decidimos que haríamos lo necesario para enseñarle a nuestras hijas a usar bien el dinero. Por supuesto sabemos que eso no garantiza que no vayan a equivocarse, pero al menos lograríamos tres cosas: disminuir sus posibilidades de errores graves, generar en ellas buenos hábitos en el uso del dinero y proveerles de herramientas para salir de problemas financieros cuando se presenten.Por ello tomamos la decisión de sí darles dinero.

¿Cuándo iniciar?
Puedes iniciar a los 4 años, incluso un poco antes, con algo tan sencillo como darle a tu hijo una alcancía, y enseñarle a guardar el dinero allí. Nada complejo, busca un diseño de animalito o de personaje que le interese, mejor si es de las alcancías re-usables con tapón para sacar el dinero. ¡A nosotros nos pasó! Compramos las alcancías convencionales y al llegar el momento de tener que romperla para sacar el dinero, se habían encariñado con la alcancía y ¡no la querían romper!

Fases del aprendizaje del manejo del dinero
Nuestra estrategia está centrada en ser práctica, sencilla y alegre. Nos enfocamos en tres enseñanzas: Ahorrar, gastar y dar.

Ahorrar
En esta primera fase el único propósito es que el niño tiene ahora un “animalito” (alcancía) al que hay que darle de comer semanalmente, un billete o las monedas que tu determines. También puedes decirle que si encuentra monedas, o se las regalan, el “animalito” puede comer en cualquier momento. En esa etapa, en nuestra casa, cada vez que llegaban los abuelitos a ver a nuestras hijas, parecía que había “cobro peaje” pues ellas los “invitaban” a alimentar sus alcancías.

Simultáneamente aprovecha las cosas cotidianas para crear experiencias con el uso del dinero, que pregunten el precio de las cosas, las compras en el supermercado, la visita al médico, una salida en familia, e incluso darles el dinero para que ellos paguen la cuenta; todo con el fin de familiarizarlos con su uso. Esto provocará preguntas en tus hijos que facilitará irles enseñando sin prisa o presión, al ser niños, el tiempo corre de su lado.

Gastar
A partir de los 6-7 años, según sea el entorno del niño, debemos ir un paso más allá y permitirles utilizar el dinero. El dinero que les dábamos semanalmente para el ahorro, ahora lo distribuiremos en partes. Una pregunta frecuente es cuánto dinero dar. No hay una respuesta técnica al respecto, nosotros elegimos Q10.00 semanales por dos razones: por ser un número de fácil manejo y división, y porque era una cantidad que le permitía a nuestra hija hacer pequeños gastos a su libre elección.

Basados en nuestros principios y valores como familia, la distribución que hicimos fue: Q7 para gastar, Q1 para ahorrar, Q1 para dar, Q1 para la iglesia. El dinero se debe guardar en separados diferentes.

En mi caso siempre he enviado lonchera y lo sigo haciendo, así que los Q.7 a su discreción eran para un gustito adicional. Como era de esperar, la primera semana estuvo feliz y gastó sus Q7 en la tienda del colegio en un único día. Eso se repitió algunas veces, y luego fue prefiriendo no gastarlo, así llegó a tener montos más altos para gastar, oportunidad que aprovechamos para enseñarle que podía juntarlo para comprar algo que ella quisiera de mayor costo.

Esto llevó a una fase más avanzada en la distribución: la enseñanza del ahorro con propósito. La nueva distribución fue: Q4 para gastar, Q3 para el ahorro específico, Q1 para el ahorro a largo plazo, Q1 para dar y Q1 para la iglesia. El tener un ahorro con propósito, le ha permitido a nuestra hija aprender a postergar la retribución, experimentar la frustración de que algo que quería ya no esté disponible y más importante aún, darse cuenta de que puede lograr lo que se propone. El deseo de aumentar sus ingresos para obtener en menor tiempo lo que desea, la llevó a incursionar en el emprendimiento, y eso a su vez le ha dado alas para soñar (aún más).

Dar
Naturalmente en el proceso les surgen a los chicos muchas preguntas, por ejemplo: ¿Por qué si me das Q10, no puedo gastarlo o ahorrarlo todo? ¿Por qué tengo que dar? Estas dudas se han convertido en portunidades para enseñar la importancia de compartir con el menos afortunado, de practicar la bondad desinteresada. Al inicio hay ligera resistencia, luego como todo, se vuelve un hábito y se hace en automático.

Como ven el tema de conversar y enseñar a nuestros hijos de dinero, aunque tiene algunos principios fundamentales, puede individualizarse de acuerdo a las costumbres de cada familia y sus vivencias. Si ya hablas y enseñas a tus hijos sobre el buen uso del dinero: ¡Te felicito! Si aún no inicias, te animo a hacerlo, te llenará de lindas experiencias y será una semilla que sin duda dará buen fruto en la vida de tus hijos.

Es emocionante pensar que podemos heredar a nuestra amada Guate, generaciones de mujeres y hombres que tomen buenas decisiones en el uso del dinero, sin ser egoístas o egocéntricos, y que sepan y experimenten que hay mayor bendición en dar que en recibir.

Si desean recibir información de finanzas personales, tips  y consejos de cómo administrar eficientemente el dinero, pueden suscribirse a: www.trascendenciafinanciera.com