Cuando mamá y papá se separan /

2015.06.16

concept of divorce, broken photo frame marriage

María José Godoy de Joachin
mjgg.joachin@gmail.com

 

Que mamá y papá se separen siempre va a ser doloroso para los hijos. Puede parecer que no les importa mucho, o tal vez den la impresión que sienten incluso alivio luego de meses o años de vivir en conflicto, pero siempre, incluso si somos adultos cuando nuestros padres se separan, esta es una experiencia que marca.
Releyendo el libro Niños que heredan el destino familiar de la terapeuta alemana Ingrid Dykstra encontré los tres puntos más importantes a considerar para el bienestar de los hijos al momento de una separación.

El lugar correcto tras la separación
La ley de Guatemala dicta que en la mayoría de los casos de divorcio los niños y niñas deben residir con la madre. Como mamá entiendo y comparto perfectamente esta visión. Sin embargo, luego de haber trabajado con niños y jóvenes que están atravesando la separación paterna me es imposible no estar de acuerdo con el postulado de Bert Hellinger sobre con quién deben quedarse los hijos: “Con el miembro de la pareja que mejor capacitado esté para respetar interiormente al otro miembro.”

Cuando llega el momento de la separación esta le supone indiscutiblemente al hijo un conflicto de lealtad ya que quiere a ambos padres a partes iguales. Un rencor común entre los adultos es hablar mal, con rencor, decepción sobre la ex pareja, y con frecuencia los hijos imitan esto. Sin embargo, al notar con atención éste no es un discurso propio, es más bien de los padres.

En la actualidad la mayoría de los niños y niñas permanecen con la madre, es importante que ella trabaje sus heridas para poder seguir considerando interiormente a su ex pareja como el padre de sus hijos, ni más ni menos: que lo respete. Que no sólo sea capaz de decirlo sino de sentirlo pues los hijos percibirán los efectos emocionalmente positivos de esta constatación.

La necesidad de tener a ambos padres en el corazón
Es indispensable para su bienestar que los hijos puedan sentir que ambos padres se preocupan por ellos. La paternidad es una tarea vitalicia, en este punto no hay separación. La custodia compartida es una buena opción para seguir ejerciendo de padres a partes iguales. De esta manera les resultará más fácil la adaptación a esta nueva configuración familiar.

Además, es importante que los niños sientan que tanto mamá como papá les aman también por la parte de personalidad que corresponde al otro padre, solo de este modo podrán desarrollarse con todo lo que son: Todos los seres humanos somos 50% mamá y 50% papá, cuando rechazamos al padre o la madre de nuestro hijos rechazamos también una parte de él. Un consejo práctico es permitirle al niño colocar una foto del padre en su habitación, de esta manera simbolizamos el acceso emocional al otro progenitor.

La lealtad hacia el progenitor más débil
Sentimentalmente el niño siempre se va a poner del lado del padre que percibe más débil. De acuerdo con Dykstra: “Esto significa que si la mamá habla mal del papá delante del niño este intentara equilibrar el balance interiormente a favor de su padre y a otro nivel se preocupará por que esté siempre presente”. El niño puede empezar a presentar todo tipo de síntomas a causa de este rechazo que intenta balancear y querer hacer presente al padre desvalorizado. Pueden ser síntomas como físicos o conductuales como hacerse pipí en la cama o negarse a comer entre muchos otros.

Mientras tanto si los padres son capaces de reconocer a quien fue su pareja como el otro progenitor del niño, él les amará y respetará mucho más por ello. Dystra nos sugiere una frase que si la decimos notaremos cómo hace de bien a los hijos: “En ti sigo queriendo a tu padre/madre.”