¿Con qué estilo de madre educas? /

2015.04.17

Por Manola E. de Pieters
La educación de nuestros wiros es una de las preocupaciones que me atrevo a asegurar, son parte de nuestro pensamientos todos los días. Las cosas han cambiado mucho, y lo que solía funcionar a nuestros padres, hoy en día ya no es un camino seguro. ¿Qué ha pasado y cómo sé que estilo de paternidad es el mejor para educar a mis hijos?

Una cosa es cierta, educar es un arte. No hay reglas fijas, cada wiro es diferente e irrepetible, y cada circunstancia es diferente y única, por lo tanto no podemos “uniformar” la educación al detalle. Y educar también es una ciencia que hay que conocerla, estudiarla y dedicarle atención y trabajo.

¿Que si les estoy diciendo que tenemos que estudiar para educar? Pues la verdad… sí. El desarrollo en esta ciencia a avanzado tanto, y tenemos tantos estudios que nos pueden verdaderamente dar una luz de cómo ayudar a nuestros wiros a ser mejores personas, y enseñarles a vivir más plenamente y encontrar la felicidad. Ya no se vale educar por intuición…

Así como se deben conocer etapas de crecimiento, tipos de personalidad, períodos sensitivos, etc. también es conveniente que se sepa cuál es nuestro estilo para educar. Depende del estilo de educación que se practique, así serán los resultados que se obtengan en la formación de tus hijos. Esto no es algo que se “escoja” como un plato favorito en un menú, sino que muchas veces tendrá que ver con tu propia experiencia en la vida, y tu tipo de temperamento y personalidad.

Siempre digo que conocer te da la fuerza! Y saber cómo educamos, y los posibles resultados que vamos a obtener nos puede ayudar a mejorar nuestro estilo de paternidad y educar mejor.

Hay dos variables que nos van a ayudar a comprender mejor estos estilos educativos: La protección y la autoridad. Todo acto educativo cumple dos funciones: cuidar el desarrollo integral de nuestro wiro (protección) y orientar este desarrollo (autoridad). Como conocemos bien a nuestros wiros, conocemos sus cualidades, sus talentos, sus potencialidades, y queremos que lleguen a ser lo mejor que ellos pueden ser. En este llegar a “sacar lo mejor de nuestros wiros” no podemos dejarlos solos, tenemos que intervenir para que no se desvíen, para señalar el camino y retomar el rumbo y les damos cartas de navegación para que ese barco llegue a puerto seguro. Es necesario enseñarles, no nacemos con un chip incorporado sabiendo qué está bien, o qué está mal, y no podemos dejar a merced del capricho de nuestros hijos decidir lo que está bien o lo que está mal.

Cuando estas dos variables, la protección y la autoridad, no están equilibradas y cuando caemos en excesos, nos pasamos en uno u otro, o nos quedamos cortos, pues caemos en alguno de estos cuatro tipos de padres:

  • Protectores
    Como su nombre lo indica, caen en el exceso a la protección, asfixian a sus hijos, y no permiten que se desarrolle el ser humano que llevan dentro, los meten en una “bola de cristal” y no se atreven a cortar el cordón umbilical.
    Desertores: Lo contrario a los protectores, y no ejercen como padres. No educan, dejan sus obligaciones. No hay límites, no hay presencia, no corrigen el rumbo, no señalan caminos. Esto convierte a los hijos en “huérfanos de padres vivos”
  • Autoritarismo
    Como su nombre lo indica, el exceso está en la autoridad. Esto provoca como resultado que los wiros actúen con miedo y tirantez. Puede que sean wiros muy obedientes, pero solo como medida de autoprotección. Generalmente estos padres deciden por sus hijos en todo.
  • Permisivos
    No se atreven, ni siquiera a orientar, a poner o formar criterios, a señalar el camino. Son padres light, blandos, sin principios, incapaces de exigir nada, de imponer normas y hacerlas cumplir. En el fondo puede que le teman a sus hijos, miedo a contrariarlos.

Lo decisivo de estos estilos es que al final de cuentas, se está educando el carácter de los wiros y con estos extremos lejos de que sean felices, solamente encontrarán sufrimiento en su camino. Es un sufrimiento afectivo que suele traducirse a trastornos de conducta: agresividad, hiperactividad, pasividad, desobediencia, berriches, mentiras, desorden…

¿Qué se puede esperar? Del Autoritarismo: Genera miedo, acomplejados, –INSEGURIDAD. Del Proteccionismo: Hijos con falta de iniciativa, débiles, susceptibles, sobreprotegidos, muy poco preparados para hacerle frente a la vida –FRAGILIDAD. Del Permisivismo: son personas caprichosas, poco resistentes a la frustración –TIRANÍA. Del Desertor: Problemas de autoestima y dureza afectiva –DUREZA.

Es muy difícil encontrar el estado “puro” de estos estilos de paternidad, pero nos lleva a pensar, ¿Cómo soy yo, y que es lo IDEAL?

El padre que no solo quiere a sus hijos, sino que además los quiere bien y antepone ese mismo bien ante todo lo demás –son padres EDUCADORES. Estos padres exigen, saben decir “no” muchas veces, los dejan que se equivoquen, que se hagan responsables de sus actos y no se les “asfixia” ni se les anula. Ponen un equilibrio entre la protección y la autoridad, y esto lleva a tener hijos “sanos”

Este hijo se sentirá protegido, orientado, y sabe que cuenta con sus padres. Podrá seguir el ejemplo de ellos, que le irán marcando el camino y le exigirán para poder sacar lo mejor que llevan dentro. Al ir creciendo aceptarán la responsabilidad de sus actos, confiarán en sus padres y tendrá una personalidad fuerte, equilibrado afectivamente, seguros de sí mismos y siempre mostrando respeto hacia los demás. No son hijos perfectos, pero tendrán más posibilidades de ser personas asertivas, libres y sobre todo, Felices.

Ahora, te dejo esta cuestión para reflexionar, identificar y si es necesario… cambiar. ¿Qué quieres transmitir a tus hijos, cómo los quieres, y qué deseas para ellos? No podemos nunca olvidar que así como no podemos renunciar a la responsabilidad de ser padres, tampoco podemos dejar de contar con la libertad de la persona, de tus hijos. Sin embargo, como padres, son las personas de mayor influencia en la formación de tus hijos y nadie te puede sustituir… Enséñales a ser ¡FELICES!

 

· Manola E. de Pieters / Asesora personal, matrimonial y familiar