¿Cómo saber si mi bebé tiene alergia a la leche? /

2015.05.04

Dra. Rossina Duarte
rossinaduarte@yahoo.com

 

No sé si atreverme a decir que esta de moda la alergia a la leche en los niños, pero como diría mi mamá “en mis tiempos” al estudiar la especialidad de pediatría, habré visto uno o dos casos entre miles de niños que atendí, al terminar la pediatría me fuí a Barcelona a estudiar alergias y cuando regresé: Bum! TODOS son alérgicos a la leche, y pensé: Perfecto! tendré oportunidad de tratar muchos niños…tal fue mi decepción que menos de la mitad de los pacientes que llegan convencidos que tienen alergia a la proteína de la leche de vaca realmente no la tienen. Confieso mi descontento al ver cómo la mayoría de pediatras recetan las leches hidrolizadas por montones sin tener un diagnóstico adecuado. Es por eso que consideré importante informar a las mamás sobre cuándo deben sospechar una alergia a la leche y cuándo está realmente indicado administrar leche hidrolizada a sus bebés.

En primer lugar quiero mencionar algo que aún siendo simple genera algo de confusión: La leche de vaca está compuesta principalmente de agua, azúcares, grasas, proteínas y minerales, al hablar de alergia a la leche realmente nos referimos a una reacción anormal del sistema inmunológico de nuestros bebés a las PROTEÍNAS de la leche de vaca, (siendo las más comunes alfa-lactoalbúmina, beta-lactoglobulina y caseína) No existe la alergia al azúcar de la leche (la famosa LACTOSA) ni a las grasas ni a los minerales de la misma. Lo que sucede en el bebé alérgico al ingerir estas proteínas es que su sistema de defensas las identifica como extrañas y nocivas, y reacciona liberando varias sustancias que son las que finalmente provocan los síntomas.

Existen dos tipos:

1. Alergia IgE mediada
En este tipo los síntomas son inmediatos después de la ingesta de la leche, a los pocos minutos o en la primera hora pueden presentar un rash, urticaria, angioedema o hinchazón, picor en la boca y en el cuerpo, secreción nasal, congestión, tos, dificultad respiratoria, vómitos, y en casos graves asociar todos o varios de estos síntomas lo cual se denomina ANAFILAXIA. Para este tipo de alergia existen pruebas que se pueden realizar para confirmar el diagnóstico. Suele durar algunos años, en la mayoría de pacientes se supera hacia los 5 o 6 años y en un grupo pequeño persiste toda la vida.

2. Alergia No IgE mediada
En este otro tipo los síntomas son generalmente gastrointestinales, no son tan inmediatos como en la anterior, sino se presentan en las siguientes horas a la toma de leche y suelen presentar diarrea crónica, heces con sangre, vómitos, falta de apetito, disminución de la succión, baja de peso. En este tipo NO existen pruebas que se puedan realizar para confirmar el diagnóstico, sólo se hace en base a la historia y los síntomas del niño. La mayoría de pacientes la superan en los dos primeros años de la vida.

Para ambos tipos el tratamiento es el mismo: ELIMINAR la leche de vaca de la dieta, y con esto me refiero a eliminar cualquier alimento que pueda contener leche y no sólo a la leche en sí. Si se confirma el diagnóstico, la leche de elección es la leche materna, si por alguna razón la madre no quiere o no puede dar lactancia, la opción es la leche extensamente hidrolizada, existen varias marcas y el médico les indicará la que considere adecuada. La leche hidrolizada tiene proteína de vaca pero está fraccionada y con un peso molecular mucho más bajo que la proteína entera por lo cual los niños alérgicos la suelen tolerar bien. Hay casos en que la alergia es muy severa y no toleran las extensamente hidrolizadas y en estos lo correcto es iniciar leche elemental de aminoácidos puros. Este proceso de hidrolizar las fórmulas hace que el sabor sea bastante desagradable y esta es una molestia común en las madres, sin embargo cuando los bebés son menores de 4-6 meses no tienen aún el paladar tan desarrollado por lo cual no les molesta y en niños más grandes al ser el alimento que ellos toleran generalmente lo aceptan muy bien. Hay otras alternativas como la leche de soya o almendra, sin embargo existe el riesgo de desarrollar alergia también a estos dos alimentos y además por su contenido de nutrientes estas fórmulas idealmente se deberían indicar sólo en mayores de 6 meses.

Y entonces, ¿Qué riesgo tengo de que mi bebé desarrolle alergia a la proteína de leche de vaca? Los principales factores de riesgo para desarrollar enfermedades alérgicas en general son la herencia y el ambiente en donde nos desarrollamos, si existen antecedentes familiares de enfermedades alérgicas debemos estar alertas a cualquier síntoma que nos indique que nuestro bebé está presentando alergia a la proteína de la leche de vaca o a otro alimento. Es muy importante no limitar a los niños a exponerse a los alimentos de forma temprana, existe la creencia (ANTIGUA, por cierto) de que si un niño tiene riesgo de alergias, hay que retrasar la introducción de varios alimentos, y esto es un error ya que con eso incrementamos el riesgo.

Para finalizar, es importante que si sospechamos que nuestro bebé padece esta alergia sea evaluado por un especialista y se realicen las pruebas necesarias para confirmarla y poder indicarle la leche más adecuada a nuestro bebé.