¿Cómo escoger que leche darle después de la lactancia m... /

2016.07.19

Por: Annie Godoy Bruce

Soy mama trabajadora. Cuando nació mi hijo yo trabajaba de 8am-5pm y gocé de los 3 meses de tiempo de maternidad. Como me imaginaba mi tiempo de maternidad, era poderle dar lactancia exclusiva y darle a mi hijo la mejor nutrición posible. Después de una cesárea, la inseguridad de mamá primeriza y la presión de las enfermeras, mi hijo salió del hospital con lactancia mixta que me duró por resto de la lactancia. Mi objetivo fueron 6 meses de lactancia mixta.

No fue fácil ya que salía del trabajo a la hora de almuerzo, corría a la guardería a darle de mamar para luego regresar a la oficina y cuando salía iba directo a darle de mamar nuevamente. Cuando mi hijo empezó a dormir toda la noche, yo aún me levantaba a la 1am para aprovechar esa producción de leche para conectarme al extractor y sacar algunas onzas que le darían en la guardería. De verdad hice mi mejor esfuerzo, como todas las madres trabajadoras que procuramos la lactancia.

Cuando mi hijo estaba entre los 5-6 meses ya tocaba complementar su alimentación con sólidos. Todavía con mi idea de darle la mejor nutrición posible, le pregunté a mi pediatra y me aconsejó darle banano con “Miel Karo”. Cuando llegué al supermercado, encontré la famosa miel, leí los ingredientes y vi que su mayor ingrediente era “corn syrup” o “miel de maíz de alta fructosa” lo cual no me hizo sentido en lo absoluto, ya que uno de los mayores problemas de la alimentación es el exceso de azúcares.

Al llegar a casa consulté con una nutricionista y una amiga especialista en temas orgánicos. Con toda esta información valiosa y decidí organizar un grupo para amigas que estaban pasando por lo mismo para informarnos sobre la alimentación para bebés. Nos resolvieron muchísimas dudas y lo mejor fue que pude darle una alimentación de primera utilizando pollo orgánico y recetas e ingredientes que la nutricionista nos ayudó a escoger basadas en conocimiento real sobre la alimentación.

Fui la mujer más feliz al comprar mi procesador y empezar a cocinar las recetas nutritivas para llevarle a la guardería. Al cumplir un año había cumplido mi objetivo. Era hora de cambiar la formula a leche y destetar. Mi emoción era grande ya que en esa época yo corría con la mayoría de los gastos de mi hijo y este cambio me aliviaría mi presupuesto significativamente.

Recuerdo ir al Supermercado, pararme frente a esa estantería enorme y preguntarme ¿y ahora que leche le doy? Sin pensarlo dos veces llame a la nutricionista que me había ayudado antes. Ella no me dijo que marca ni que leche usar. Pero me dio una explicación de 10 minutos sobre qué buscar en las etiquetas nutricionales. Después de la llamada de teléfono, estuve 40 minutos frente a la estantería leyendo y comparando etiquetas. Estos son algunos números que debemos fijarnos:

  • Nivel de porción la cual están contabilizando para comparar la misma medida
  • Nivel De Azúcar
  • Otro endulzante como miel
  • ¿Realmente necesito leche fortificada?

?

También debemos fijarnos en la lista de ingredientes. El orden de estos ingredientes corresponde en la cantidad. El primer ingrediente es el que prevalece en el producto. Por ejemplo los ingredientes de otras marcas de leche:

“Leche descremada y grasa butírica, sólidos de maíz, grasa vegetal, oligofructosa, miel de abeja, sólidos de leche, carbonato de calcio, lecitina de soya, cultivos lácticos, vitamina C, taurina, sulfato ferroso, sulfato de zinc, niacina, vitamina E, pantotenato de calcio, vitamina A, vitamina B6, vitamina B1, ácido fólico, biotina, vitamina K y vitamina D.”

Esto quiere decir que si en 5to lugar tiene miel de abeja, es que esta leche ha sido endulzada aparte de la oligofructosa que contiene.

Muchas veces se tiene la idea que entre más ingredientes es mejor. En este caso es totalmente aplicable el dicho “Menos es mejor”. En el caso de la leche se aplica perfectamente, especialmente en niños bien nutridos que no necesitan estas fortificaciones. La mejor leche es la que menos azúcar, menos aditivos, menos conservantes y menos fortificación tiene. Lo que necesitan nuestros hijos al dejar la lactancia materna son las calorías para poder crecer, el calcio y la vitamina D que brinda la leche entera, por ejemplo una leche como la Leche Anchor.

El controlar el nivel de azúcar en los niños es importante ya que se puede crear una adicción a este ingrediente, y sin darnos cuentas somos los papás quienes iniciamos esta adicción simplemente por no leer etiquetas. Entre más azúcar le damos más azúcar quieren.

Al final de mucho análisis, mi respuesta fue Leche Anchor. Me sentí tranquila el tener esta opción ya que lo hice estando informada, dejando a un lado la publicidad y las imágenes engañosas de las etiquetas. Además, fue la leche que mis papás nos dieron a mi y a mis hermanos, en aquella época en polvo. La buena noticia es que ahora la Leche Anchor viene líquida en envase tetrapack.

Me da mucha tranquilidad saber la leche viene de Nueva Zelanda, donde no sólo tienen estándares altísimos de calidad sino también son vacas pastoreadas, vacas felices, bien ejercitadas, sin enfermedades que ameriten antibióticos. El que las vacas sean alimentadas con pasto no solo dan una textura diferente de la leche, sino que estamos alimentando con leche de vacas libres de estrés lo cual hace leche más saludable.

Soy de esas mamás que están ahí distraídas leyendo las etiquetas de los alimentos en el supermercado, lo hago porque ahora sé qué buscar y qué excluir de la alimentación de mi hijo. Les sugiero ir al supermercado, revisar las etiquetas de las diferentes marcas y verán que llegarán a la misma conclusión.