Carmela Enríquez, una mamá libre y poco convencional... /

2018.11.07

El sueño del recién nacido

El sueño del recién nacido es algo sagrado para cualquier madre y padre activo. Del sueño del bebé depende la paz del hogar, así de fuerte es el tema en mi opinión. El secreto es la rutina y al principio la rutina es sagrada, de ella dependerá el actuar del bebé.

Nosotros tenemos la fortuna que Carmela durmió toda la noche de corrido desde los dos meses. Cuando nació y durante el primer mes se despertaba dos veces, aún le daba pecho y era Jorge quien se levantaba, me pasaba a la bebé para yo le diera de comer, al terminar de comer se la devolvía a él para que la durmiera de nuevo y la colocara de vuelta a su moisés. En el segundo mes se despertaba una sola vez y era Jorge quien se levantaba a darle fórmula, ya que en esa etapa, su alimentación era mixta y durante el día le daba pecho y de noche fórmula y después durmió de corrido. Durmió en nuestra habitación en su moisés hasta los cinco meses que ya no cupo en él y la pasamos sin ningún problema a su cuna en su propio cuarto. Desde el principio siempre respetamos el horario.

 

La disciplina

El amor es vital y la disciplina en una medida adecuada también lo es, aunque queremos que nuestra hija sea libre y no tenga límites para su vida en cuanto la creatividad, la imaginación, etc., debe saber respetar los límites de la educación, la cortesía y el respeto.

Sabemos que estos conceptos son elevados para su edad, pero desde ya tratamos de corregirla con amor y paciencia, ciertas actitudes que por más pequeñas que parezcan ahora, si se dejan pasar por alto pueden ser más complicadas después. Por ejemplo, cuando nos ha golpeado la cara y aunque sabemos que lo hace sin querer y que es una bebé que no mide su fuerza y que apenas está desarrollando su motricidad fina, aún así, le decimos que uno no golpea a las personas, que debe ser más cuidadosa, que la cara se acaricia y se trata con cuidado… o cuando quiere algo que por alguna razón no puede tener porque puede hacerse daño, como unas tijeras, un cuchillo, etc., le decimos que no lo puede tener y le explicamos por qué.

En una ocasión lo que pedía no era en sí peligroso, no recuerdo qué era pero no se lo podía dar, lo que si recuerdo fue lo que le dije a la señora que me dijo: “Ay no sea mala, déselo.” Mi respuesta fue: “No. En este momento no puedo dárselo y no soy mala, yo soy su mamá y en este momento no puede tenerlo, hoy es ésto y el día de mañana es un carro de lujo último modelo. Debe saber que no siempre vamos a poder darle todo lo que desea”… A la señora no le quedó más que decirme: “Si verdad, tiene razón”. La educación de una persona empieza desde el mismo día que nace.

 

Tiempo para mí

Todos los días, si no, no funciono y no me refiero a ir al spa y de shopping todos los días sino desde un baño sin que sea a la carrera y con tiempo para aplicarte un tratamiento rico en el pelo, poderme maquillar por mí y para mí, prepararme una taza de té con todo mi amor para mi misma y disfrutarlo calientito, ir al gimnasio, sentarme un rato a meditar, revisar mis correos, cantar completa mi canción favorita, servirme un buen trago o tomarme una cerveza bien fría al final del día mientras vemos la serie de turno con Jorge abrazados en el sofá después que la bebé se fue a dormir…

Son muchas cosas las que uno puede hacer por uno y para uno a lo largo del día y también muchas las que uno puede perder si no te preocupas por ti misma.

Me quiero, me valoro más y trato de cuidarme y consentirme más que antes. Por ejemplo, nunca me ha gustado y/o necesitado maquillarme tanto o de manera recargada para un look diario, a excepción de los labios; antes de tener a la bebé casi no me maquillaba, disfrutaba tener la cara lavada, ese era mi gusto, pero ahora trato de no salir de casa sin maquillarme, y aunque es sólo un poco, de manera natural, hacerlo (valga la redundancia) hace una gran diferencia. ¿Por qué? porque mi look que antes que me parecía “fresh y natural” ahora con la bebé me parece descuidado y si algo no deseo ser, es esa “persona descuidada porque ahora es mamá”. Como algo personal, he decidido ser la mejor versión de mí, para mí, para Jorge y para nuestra hija; que ella pueda ver nuestras fotos cuando sea más grande y diga “qué guapa mi mamá”, “mi mamá a pesar de encargarse siempre de mí y además de tener un trabajo, siempre o casi siempre estaba nítida”… Y por supuesto que si un día me da la gana bañarme hasta tarde o quedarme un día completo en pijama pues lo hago, pero lo que no quiero es pasar los mejores días con nuestra hija con la cara lavada, en pants y con vómito en la blusa… Y no por lo que la gente pueda decir de mí, sino por mí misma y porque si me siento feliz por dentro, quiero proyectarme de la misma manera, no quiero ser una mujer que es mamá feliz por dentro y lucir de la manera opuesta.

 

El consejo que más me ha servido

Es algo que yo misma descubrí y es el mantra de mi maternidad “Una mamá feliz es una hija feliz”.

Una mamá estresada, es una hija estresada, una mamá relajada es una bebé relajada, una mamá feliz, es una hija feliz.

Y aunque hay días fáciles y otros difíciles, siempre todos, de alguna manera u otra son maravillosos aunque en algún momento me he vuelto loca y he perdido la paciencia. Que ni nuestra hija ni yo somos perfectas pero juntas hacemos un trabajo espectacular, que ella es nueva en este mundo y yo también (de alguna manera) lo soy.

Que aunque ella necesita amor, comprensión, paciencia y cosas específicas de su edad a las que cedemos con amor y gusto, es ella quien se debe adaptar a nuestra vida y no al revés. Los cuarenta días los guardé no manejando carro, por supuesto que me cuidé, pero a los 15 días de nacida ya andábamos la bebé y yo de arriba a abajo y desde entonces no hemos parado ¡y la pasamos genial! Ella es una niña que saluda a todo el mundo, es amable con todas las personas que se le acercan, casi nunca llora y disfruta estar en medio de la acción siempre conmigo.

Soy una mamá consciente de nuestra hija pero jamás seré una madre abnegada porque la abnegación supone un sacrificio o una renuncia a los deseos o intereses propios y la maternidad no debería ser un sacrificio de nada sino al contrario, a pesar de no ser perfecto (nada es perfecto en este mundo) debe ser una celebración de la vida, debe ser divertido, debe ser un gozo, sobre todo ahora que es pequeña, y no como se dice de costumbre “vamos a tener a los hijos seguidos para salir pronto de eso”… Yo no quiero “salir pronto de ella” que nada pase pronto, que cada momento pase en el tiempo que debe pasar, que cada etapa pase habiéndonos gozado al límite la anterior.

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Pantonemagenta, ¿qué lo hace especial y único?

Soy mujer, soy feminista. Soy diseñadora de profesión y vocación, estudié la Licenciatura en Diseño Gráfico, Comunicación y Publicidad, me gradué hace 14 años aunque comencé a trabajar formalmente en mi profesión desde hace 17. Soy comunicadora y actualmente tengo el blog carmelacarmela.com, también soy artista visual y me desempeño en la xilografía o grabado en madera. He trabajado y trabajo además de diseño (gráfico, interior, textil, etc.), en mercadeo, publicidad y lo que más disfruto es la dirección de arte y con mucho esfuerzo mi trabajo me ha llevado a desempeñarlo aquí en Guatemala pero también en Estados Unidos y Europa, para marcas nacionales y extranjeras.

Soy esposa, sin apellido de casada, de un hombre maravilloso y un papá extraordinario como muy pocos en Latinoamérica donde el machismo tristemente es una gran infección.

Soy mamá de una niña fabulosa, que por elección y decisión propia decidí hacerme cargo de cuidar y educar a tiempo completo, renunciando a mi trabajo en una corporación, aunque de manera independiente siempre sigo trabajando porque no puedo dejar de hacerlo por mi misma. Como mamá consciente soy activista porque deseo cambiar la visión que mucha gente tiene de las mamás y de la maternidad, me encanta romper paradigmas y estereotipos relacionados con la maternidad.

Soy una persona auténtica y sincera, lo que ven en una red social o en el blog es lo que soy, mi mamá me crió libre y valorando lo únicos e irrepetibles que cada uno somos, entonces la verdad, es que soy como yo soy y no trato ser nadie más, pocas cosas me dan miedo, no me comparo con nadie, mi vida es mía y la disfruto al máximo.