Azúcar (parte dos) /

2019.04.30

Cerramos la parte uno de este tema con cambios simples que podemos hacer para comenzar a tener hábitos más saludables en nuestras familias.

Para muchos de nosotros y para la mayoría de los niños, los snacks son placeres no saludables – paquetes de galletas, frituras, chocolates – pero no tiene porque ser así. Hay muchas opciones deliciosas que no solo son baratas sino que son fáciles de comprar y hacer. Como dijimos en la primera parte, lo primordial es la planificación y las compras. Vamos a comer lo que encontremos en casa. La idea es consumir más alimentos que provean al cuerpo vitaminas, minerales y fibra. Frutas, vegetales y granos integrales.

TOP 5 TIPS PARA QUE NUESTROS HIJOS COMAN MÁS FRUTAS Y VEGETALES (Recomendaciones de Jamie Oliver)

1. Las sopas son una buena manera de «esconder» los vegetales de los pequeños paladares en desarrollo.

2. El aguacate es una buena alternativa para inculcar el hábito de comer grasas saludables. Hay tantas maneras de servirlo.

3. ¿Has intentado con hummus? Es divertido dipear palitos de zanahoria o pepino o talvez algo crunchy.

4. Trata cocinando vegetales que puedan agarrar – camote en pedazos grandes, ejotes o hasta espárragos pueden ser divertidos de tomar con las manos.

5. La avena es un excelente desayuno que se puede endulzar con miel y al que se le puede agregar toda clase de frutas. Para los meses más calurosos puedes probar con unas overnight oats.

¿Más fácil decirlo que hacerlo o no? Sí, la fruta podría ser más fácil gracias a sus azúcares naturales, pero los vegetales… ¡¿CÓMO?! 

Ok, los bebés comen cualquier cosa, pero una vez llegan al año comienzan a rehusarse a comer vegetales. Algunos son particularmente reacios a ciertos colores o texturas, la mayoría siempre van a preferir queso, jamón, pan y pasta.

¿El mejor consejo? No rendirse. Asegurándote que estás cocinando variado (tendemos a cocinar lo mismo y a no comer variado nosotras mismas) y experimentando fuera de tu zona de comfort. Piensa en las frutas y verduras como en los colores del arcoiris e intenta darles un color diferente para cada tiempo de comida. También varia las preparaciones para que no tengan siempre la misma textura, lo mismo que la temperatura. Ejemplo: si a tu hijo le gustan las manzanas, puedes servirlas horneadas o salteadas con mantequilla y canela. Si a tu hija le gusta el brocoli, podría ser un quiche frío o en ensalada. Mientras más diversa sea la experiencia con frutas y vegetales, mejor.

Sin embargo, si todo es pelea, no temas – hay muchas formas de esconder los vegetales o de hacerlos divertidos para que se les olvide lo que están comiendo y solo lo disfruten.

Hornear es otra buena manera de tener snacks saludables en casa. Hay muchísimas recetas que no necesitan ni harina refinada ni azúcar. Es importante que los niños se emocionen con la comida, de donde viene y como se cocina, lo más temprano posible en su vida. Lo niños a los que les llama la atención cocinar serán más saludables y felices a largo plazo. A mayor conocimiento y experiencia con la comida tengan, más seguros y curiosos serán, abiertos a probar nuevas cosas.

Empieza con tareas pequeñas como cortar hierbas aromáticas, secar las hojas de la ensalada, mezclar y medir, dándoles decisiones que los empoderen. Haz avances poco a poco hasta llegar a enseñarles técnicas, lo importante es despertarles las ganas de estar involucrados.

Todos somos esclavos de vidas extremadamente ocupadas, así que asegurate de apartar tiempo para cocinar juntos, tareas fáciles entre semana y cosas mucho más elaboradas para los fines de semana. Adelantar comida para toda la semana también los hace sentir útiles. Los smoothies son algo que les encanta hacer también. Invítales a probar, tocar y oler los ingredientes, mientras más conocimiento compartas, mejor. Explica también que está bien que no les guste algo, pero que es bueno probar. Y guía con el ejemplo, si tú lo haces, lo más probable es que te sigan.

Comer saludable no tiene que significar cambios monumentales, son pequeños cambios que giran entorno a estar conscientes de los alimentos que consumimos, pronto se convertirán en un hábito.