Ayudando a mi hija a superar el perfeccionismo /

2017.10.09

 

Por Lissy González

Al principio pensé que tenía una hija berrinchuda. Cada vez que ella no lograba hacer un dibujo, o una letra, o una actividad justamente como ella lo quería, se soltaba en frustración y se enojaba. A veces con ella misma, a veces con los demás.

Era muy difícil para mi también entender porqué un pez debía ser exactamente como ella lo imaginaba. Si yo no lograba dibujarle el pez como ella quería, era seguro que íbamos a tener un conflicto que terminaría en un “time out” o en una tarde de cansancio por intentar complacerla o calmarla dibujando un pez tras otro hasta encontrar el “pez perfecto”.

Poco a poco he aprendido a reconocer que mi hija tiene expectativas muy diferentes a las mías, y que son en muchos casos, exigencias muy fuertes hacia sí misma. Se me hacía difícil entender, porque no soy perfeccionista, o al menos eso pensaba, pero ahora comprendo que me exijo de otras formas. Poco a poco he ido a leyendo sobre cómo puedo apoyarla a enfrentar sus frustraciones y me ayuda también a enfrentar las mías.

Esto es lo que les puedo resumir de lo que he aprendido en varios libros e investigaciones.

Como se manifiesta el perfeccionismo en niños y adolescentes:

  • La tendencia a ponerse muy ansiosos, enojados, o molestos cuando cometen errores
  • Posponen crónicamente y tienen dificultad en terminar las actividades
  • Se frustran con facilidad y se dan por vencidos fácilmente
  • Miedo crónico de sufrir vergüenza o humillación
  • Sumamente cautelosos y detallistas en las actividades (por ejemplo, se tardan 3 horas en completar una tarea que debería durar 20 minutos)
  • Tratan de mejorar las tareas volviéndolas a hacer
  • Reacciones catastróficas o berrinches cuando las cosas no salen perfectamente o como las esperaban
  • Reúsan probar nuevas experiencias que conlleven riesgos de cometer errores

¿Como ayudar a tu hijo a superar el perfeccionismo?

Educa a tu hijo sobre el perfeccionismo

Ayúdala a ella o a él a entender que el perfeccionismo nos hace ser muy duros y críticos con nosotros mismos. Esto nos hace infelices y nos torna ansiosos ante las nuevas experiencias. El perfeccionismo hace muy difícil terminar una tarea, y puede ser frustrante para todos en la familia. Para los más pequeños es mejor si no lo llamas “perfeccionismo”, en vez de eso puedes decir:

“Algunos adultos e hijos tienen una pequeña voz que les dice que deben hacer las cosas perfectamente. La voz dice cosas cómo: “si no lo haces perfecto, entonces no eres suficientemente bueno” o “cuando no complaces a otros, eres un chico terrible” Esta voz hace que te de mucho miedo cometer errores ¿verdad?. También hace muy difícil que aprendas cosas nuevas porque toma mucha práctica y tiempo hacer las cosas bien. Hacerlo todo perfecto le quita lo alegre y entretenido a las actividades y a los logros. ¿Tu escuchas esa voz? ¿Qué te dice?

Para los adolescentes se puede llamar “perfeccionismo” y en caso ellos quieran averiguar más por si mismos, en el internet o en la biblioteca de su colegio.

Enséñales a hacer declaraciones positivas 

Los niños y adolescentes perfeccionistas tienden a ver las cosas rígidamente, y piensan en términos de blanco o negro. Las cosas están bien o mal, perfectas o terribles. Enséñales a tus hijos a ver los grises de por medio. Por ejemplo algo que tenga una imperfección aun puede ser algo lindo y admirable. Un 80 en un examen o una B, son buenos punteos y denotan un esfuerzo, especialmente si intentaste hacer lo mejor posible.

Motiva a tu hijo a reemplazar los argumentos auto-críticos o perfeccionistas con frases más positivas y compasivas hacia sí mismos. Aunque al principio les cueste creer eso, con suficiente repetición estos nuevos pensamientos se volverán un hábito y reemplazarán los argumentos negativos.

Algunos ejemplos de oraciones de confianza positiva:

  • Nadie es perfecto
  • Haré mi mejor esfuerzo
  • Creer en mi mismo, aún cuando cometo errores, me ayuda a mejorar

Dile a tu hijo que repita estas oraciones cuando comienza a ser auto-crítico, sugiéreles escribirlas en un lugar donde puedan verla siempre.

AYÚDALO! Como padre o madre repite éstas frases cuando fallas enfrente de ellos. Tu hijo siempre está poniendo atención a tus reacciones y aprenderá a no tomar la vida con tanta seriedad. A veces fallamos en hablar mucho cuando nuestras acciones son las que realmente cuentan para ellos.

Ayuda a tu hijo a tener varias perspectivas.

Los niños y adolescentes perfeccionistas tienden a ver todo como una catástrofe. Los errores o imperfecciones pueden ser vistos como algo más terrible de lo que son. Algunos solo se concentran en las consecuencias negativas de fallar. En muchos casos esos miedos a las consecuencias son mayores de lo que realmente son. Las “catástrofes” incrementan la ansiedad e interfieren con nuestro mejor esfuerzo. Ayuda a que tu hijo reconozca que un error no significa que ha fallado, o que una mala nota no significa que el o ella no valgan nada.

Habla sobre gente famosa o de personajes de libros o películas a quienes tu hijo admira que han cometido errores y se sobreponen. Por ejemplo Thomas Edison, el inventor de la bombilla, probo mil veces antes de encontrar el filamento adecuado para encender un foco.

El valor de una equivocación

Ayudale a tu hijo a escoger una de estas famosas frases, o haz que escriba una propia.

“Solo aquellos que se atreven a cometer grandes errores pueden obtener grandes alcances” Robert Kennedy

“Toma una oportunidad y puede ser que falles, no tomes ninguna y habrás fallado” Soren Kierkegaard.

“El fracaso es la oportunidad para comenzar de nuevo, inteligentemente” Benjamin Disraeli

 

Reconoce el esfuerzo:

Es importante reconocer el esfuerzo, y felicitar, independientemente si tu hijo lo hizo bien o mal. Esto es especialmente importante para niños perfeccionistas o adolescentes, Pero, en vez de felicitar el resultado, hay que reconocer el esfuerzo con esas frases:

“Veo que has puesto mucho esfuerzo en esto” o

“Mostraste mucha valentía y confianza en ti mismo hoy”

Además felicita todo aquello que no es precisamente un logro, como por ejemplo; compartir, recordar algo importante, jugar amablemente, o felicitar a un ganador.

Otros tips que te ayudarán como padre a modelar una conducta que permite los errores son:

  • Aprende a decirles “No sé”. Tus hijos se sentirán reconfortados al saber que no lo sabes todo y que en algunos casos la ambigüedad es permitida. Se vale no saberlo todo.
  • Cuéntale sobre tus errores, ríete de tus errores y muéstrale que no hay vergüenza en fallar.
  • Mantente consciente de los estándares de tus expectativas con tus hijos. Presionarlos por las notas, o llenarles sus agendas con actividades extracurriculares para adelantarlos en conocimientos puede producirles ansiedad.
  • Alienta a tu hijo a compartir lo que sabe con los demás. Esto le enseñara que hay otras formas de contribuir que no requieren perfección ni competencia. Las actividades de voluntariado, de  caminar perros, apoyar en las tareas de la casa, o de ayudar a sus hermanos u otros niños a aprender algo nuevo, les ayudarán.