Acné en la edad adulta: ¿Por qué a mi? /

2017.09.06

Por Dr. Edder Higueros

Hablar sobre el acné en la edad adulta es tocar un tema tabú. Dentro de las enfermedades de la piel que padecen los adultos, el acné es un padecimiento que afecta desde una perspectiva psico-social e impacta en la calidad de vida de muchas mujeres.

De los que buscan ayuda en la edad adulta, las mujeres duplican a los pacientes hombres, Un tercio de estas visitas son mujeres mayores de 25 años. El acné tiene impacto significativo en la calidad de vida de las mujeres adultas, en particular, suelen reportar frustración, vergüenza y angustia por el acné.

Se tiene la creencia que el acné no persiste más allá de los años de adolescencia y  generalmente se preguntan ¿por qué me está ocurriendo a mi? De hecho, el acné puede tener un impacto más significativo en la calidad de vida de pacientes adultos, en comparación con los pacientes más jóvenes que también sufren de acné.

¿Qué factores están relacionados al acné del adulto?

  • Hormonal: mujeres con trastornos menstruales (hasta el 85 % de las mujeres adultas informa un empeoramiento de su acné en los días antes de la menstruación), alopecia (perdida de cabello) hirsutismo (incremento en el desarrollo de vello), seborrea (escamas y enrojecimiento de la piel).
  • Estrés: relacionada a mudanza o viajes frecuentes estresántes, enfermedad personal, ambiente insalubre o sobrecarga de trabajo.
  • Cosméticos: uso de cosméticos inadecuados (comedogénicos como los polvos compactos, bases y productos en presentación oleosa como las cremas).
  • Tabaquismo: hay una gran prevalencia de acné entre los fumadores en comparación con los no fumadores.
  • Dieta: dietas con alto índice glucémico y productos lácteos.

 

¿Cómo se manifiesta el acné del adulto?

Se manifiesta con lesiones inflamatorias a lo largo de mejillas, la frente y la mandíbula, con un rango de severidad que va de leve, moderado o severo.

¿Cuál es el tratamiento?

La naturaleza del acné en el adulto y la variabilidad en la respuesta determinan el manejo. El tratamiento inicial con mantenimiento a largo plazo es necesario para mantener la piel limpia. Además, la selección del tratamiento depende de la sensibilidad de la piel y de la sequedad, de las preocupaciones personales acerca de la tolerabilidad e irritación.

 

Las alternativas de tratamiento son:

  • Tópicos: retinoides, peróxido de benzoilo, antibióticos, así como varias combinaciones de dosis fijas de estos principios activos.
  • Sistémicos: antibióticos orales, isotretinoina (cuyo uso causa resequedad en la piel, por ello se acompaña de crema hidratante para pieles grasas) y muy comúnmente usado son los anticonceptivos orales.
  • Procedimientos: Pueden ser indicados en el tratamiento de lesiones inflamatorias y manejo de cicatrices. Este grupo incluye los peelings químicos, las higienes faciales, la luz pulsada intensa (IPL) y el láser ablativo. Cualquiera de los anteriores requiere el uso diario de protector solar con máxima protección.

 

¿Cómo se puede prevenir?

  • La prevención del acné consiste en la educación sobre el uso de cosméticos que no obstruyan los poros (no comedogénicos).
  • Evitar las cremas, emolientes, jabones en cara, polvos compactos y bases; deben utilizarse productos en gel, loción o syndets y maquillarse lo menos posible y utilizar polvos sueltos o de arroz.
  • Existen varias marcas en el mercado que son aprobadas dermatológicamente, dentro de la línea de Laboratorios Bioderma y su línea Sébium, remuevan impurezas, maquillaje y el uso continuo regula la producción del sebo, como es el caso de Sébium Gel Moussant y Sébium pain.
  • Así mismo la aplicación de productos que ayuden a regularizar el sebo, como Sébium Global que trata acné leve a moderado.

  • No debemos olvidar que una dieta sana, libre de alimentos ricos en azúcar, grasas y productos lácteos pueden reducir el número de lesiones de acné. Y sobre todo realizar cambios de estilo de vida.

· Edder J. Higueros / Dermatología Pediátrica