5 razones por las que tu hijo podría estar rehusándose ... /

2014.11.17

nocomer

Un tema muy común en el ámbito de mamás es “Mi hijo no quiere comer.” Casi todas sabemos lo frustrante que puede ser la hora de comer cuando tratas de darle nuevos alimentos y peor si es algo que ya comía antes y de la nada ya no se lo quiere comer. Y la mayoría de niños lo harán ocasionalmente pero para algunas es peor. ¿La razón? Influyen una variedad de factores y razones que evolucionan con el tiempo. Te toca hacerla de detective, porque llegar a la raíz del asunto te dará las herramientas para ayudarlos a comer más y de manera consistente. Hay cinco razones principales por las que los niños se rehusan a comer y puede que varias de ellas les afecten al mismo tiempo también.

Médica
Aunque parezca la más obvia, es la más ignorada o al menos nunca se estudia lo suficientemente a fondo. Cuando los niños tienen una condición medica bien documentada o están visiblemente enfermos es obvio porque se afecta su alimentación, pero en otros casos hay problemas más sutiles. Dos de los mayores culpables son el reflujo y el estreñimiento. Ambos son problemas comunes que pueden interrumpir la alimentación. El primero es muy común en bebés pequeños pero puede afectar a niños mayores incluso que no han sido diagnosticados de pequeños. De igual forma el estreñimiento.

Si luego de luego de leer el resto de este artículo sientes que ninguna de las categorías indica lo que estas pasando, ni explica porque tu hijo no come, es recomendable pensar que puedan haber problemas estomacales. Lo niños no siempre son capaces de poner en palabras lo que sienten o darse cuenta de que tienen un problema. Deberás discutirlo con tu pediatra. Y la salida de los dientes, el cansancio y otras dolencias comunes también caben en esta categoría.

Sensorial
Para muchos melindrositos los procesos sensoriales juegan un papel muy importante en su negativa a la comida. Así de simple, si algo se siente asqueroso en su boca o en sus manos, no se lo van a comer. El término elegante para referirse a esta condición es defensa táctil. La pistas para diagnosticar esta afección son: náuseas, se retuercen o parecen asustados de ver, oler, tocar o probar una comida en particular. La aversión oral también cabe en esta categoría. Esto sucede cuando al niño le han hecho pruebas médicas, le han introducido tubos o tuvo algún incidente en o alrededor de la boca o garganta (incluso de bebés), lo que hace que tengan miedo a cualquier cosa que se les acerque a la boca, un área altamente sensible.

En el otro extremo, están aquellos que no pueden sentir bien la comida en su boca, son los que se llenan peligrosamente la boca cual hámster. Llenarse así les ayudar a tener algo de retroalimentación sobre lo que están comiendo Estos niños pierden la cuenta de la comida fácilmente y no pueden masticarla adecuadamente. Comidas suaves que no pueden ser diferenciadas fácilmente (puré de papa, queso, etc.) son las que rechazan porque no pueden manipularlas bien en su boca.

Motricidad
Esta puede ser un poco engañosa de descifrar porque es necesario considerar lo bien que el niños mastica y traga la comida. Se puede descartar si hablamos de un niño mayor de un año y medio, que seguramente hizo una transición fácil a comer por si solo. Señales de que en efecto el niño no está masticando bien son: atragantamientos o náuseas luego de que la comida ha estado en la boca por algunos minutos, escupen la comida medio masticada o vomitan comida que se nota no fue bien masticada. Es probable que hayan tenido dificultad con la lactancia. Comienza ha rehusarse a comer porque no saben como masticar y tienen miedo de que les de nausea, de ahogarse o de vomitar. Usualmente tienen una dieta limitada porque solo comen lo que consideran seguro.

Rutina
Es importante tener una estructura y una rutina, sobre todo a la hora de comer, esto les ayudará a comer bien. Como adultas, tenemos hábitos y rutinas que imponemos a nuestros hijos por comodidad, pero no siempre son las correctas para ellos. Si no hay tiempos de comida establecidos debes poner atención a la frecuencia con que comen. ¿Comen frente a la tele? ¿Siempre les dejas escoger a ellos lo que quieren comer? Si no están comiendo bien o no quieren probar nada nuevo, la falta de rutina puede ser la razón o al menos parte de ella.

Es muy común que esta causa se encuentra emparejada con las otras cuatro. Cuando hay un problema de alimentación nos afanamos y comenzamos a hacer cosas solo para hacerlos comer. Así comienzan los malos hábitos y toman un papel muy importante en la mala alimentación.

Comportamiento
Esta debería ser la última causa a considerar. La mayoría de personas que te aconsejen te dirán que tu hijo no come por berrinche, y aunque el comportamiento juega un papel, es un porcentaje muy pequeño el de niños que en realidad se rehúsan a comer por comportamiento. Aunque es cierto que hasta el más pequeño aprenderá rápidamente lo que tiene que decir o cómo tiene que llorar o hacer para obtener lo que quiere,, todos los niños pasan por diferentes etapas de desarrollo en donde prueban los límites y lo harán con la comida también. De hecho, esta es una de las áreas donde ellos tienen un poco de control. Pero tranquila, solo son fases. Para niños con un historial de mala alimentación, el comportamiento es una pieza en el rompecabezas, pero normalmente ha evolucionado de alguna de las razones listadas anteriormente.

Y si aun te sientes confundida y abrumada o no estas segura de porque tu hijo lucha con la comida, la mejor idea es consultarlo con el médico.

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