26 frases para calmar a un wiro enojado /

2017.04.03

 

Traducido de The Huffington Post – Original de Renne Jain

 

Ya sea que tu hijo no se enoje tan fácil o que explote a la más insignificante provocación, todos los niños se pueden beneficiar de habilidades para el manejo de la ira. Como madres (y padres), construimos los cimientos para este conjunto de habilidades al controlar nuestras propias emociones ante sus explosiones. Así que la próxima vez que les toque manejar un berrinche de sus chiquitines o la ley del hielo de sus adolescentes, pongan su mejor cara e intenten una de estas 26 frases:

 

1. En lugar de: ¡Deja de tirar cosas!
Probemos: Cuando tiras tus juguetes, yo pienso que no te gusta jugar con ellos. ¿Eso es lo que pasa?

Esta técnica emisor/receptor está diseñada para ayudar a comunicar emociones en una manera de no confrontación. No sólo mantiene las líneas de comunicación abiertas si no que modelamos como manejar una situación desde nuestra perspectiva, lo que permite al niño explicar los eventos desde la suya.

 

2. En lugar de: ¡Los niños grandes no hacen eso!
Probemos: Los niños grandes y hasta los adultos a veces tienen emociones fuertes. Está bien, ya pasará.

Seamos honestas. Mientras mayores son los wiros, mayores son sus problemas, y mayores son sus emociones. Decirles que los niños mayores no experimentan enojo, frustración o ansiedad no es realista. Además los motiva a evitar u ocultar esas emociones y les evita procesarlas de una manera saludable.

 

3. En lugar de: ¡No pegues!
Probemos: Esta bien estar enojado, pero no te permitiré pegar. Vamos a mantenernos todos seguros.

Esto envía el mensaje firmemente, la emoción está bien, pero la acción no. Separar ambas les ayudará a hacerlo ellos mismos.

 

4. En lugar de: ¡Qué difícil eres!
Probemos: Estas teniendo un mal rato ¿Cierto? Vamos a superarlo juntos.

Es muy importante entender por qué están teniendo un mal rato. Esta frase refuerza la idea de que están en el mismo equipo, trabajando por la misma meta.

 

5. En lugar de: ¡Basta, te vas castigada!
Probemos: Vamos a calmarnos a nuestro lugar especial.

Esto nos cambia el guión de “tiempo fuera” a “tiempo dentro”, permitiendo conexión y no aislamiento.

 

6. En lugar de: ¡Cepíllate los dientes AHORA!
Probemos: ¿Quieres cepillar primero los dientes de Elmo o los tuyos?

Para los más pequeños, los berrinches son una manera de ejercer control sobre su entorno. De esta manera les estamos ofreciendo opciones, algo de control.

 

7. En lugar de: ¡Come o te vas a dormir con hambre!
Probemos: ¿Qué podemos hacer para que esta comida sea más deliciosa?

Les damos la responsabilidad de encontrar una solución.

 

8. En lugar de: ¡Estas castigado si no limpias el cuarto!
Probemos: Veamos, limpiemos primero esta esquina, yo te ayudo

En lugar de enfocarnos en la abrumadora tarea de limpiar el gran desastre, cambiemos la meta a ‘empezar’. Empezar una tarea indeseable brinda el ímpetu y el impulso para seguir.

 

9. En lugar de: ¡Nos vamos YA!
Probemos: ¿Qué necesitas para estar lista para irnos?

Es indispensable permitirles pensar los procesos para las transiciones en sus vidas. Esto ayuda a evitar la lucha de poder y les da la oportunidad de encaminar sus mentes en la transición a una nueva actividad.

 

10. En lugar de: ¡Deja de lloriquear!
Probemos: ¿Qué tal si me repites eso en tu voz normal?

Los niños a veces lloriquean y ni se dan cuenta. Al pedirles que lo repitan en tono normal, les enseñamos que la manera en que decimos las cosas importa.

 

11. En lugar de: ¡Deja de quejarte!
Probemos: Te entiendo. ¿Se te ocurre una solución?

Lo mismo, les damos responsabilidad. La próxima vez que lleguen quejándose sobre el colegio/la comida/el hermano, pídeles una lluvia de ideas de posibles soluciones. Recordando que no hay respuestas incorrectas y hasta se vale soñar 😉

 

12. En lugar de: ¿Cuántas veces te tengo que decir que …?
Probemos: Veo que no me escuchaste la primera vez. Te lo voy a volver a decir y tu me lo dices de vuelta en el oído.

Pedirles que repitan lo que escuchan afianza el mensaje. Variar el volumen sólo lo hace divertido.

 

13. En lugar de: ¡No te frustres!
Probemos: ¿ ____ se te dificulta verdad? Tomemos un descanso y vuelves a intentar en 17 minutos.

Suena raro, pero los estudios dicen que la fórmula de la productividad es trabajar por 52 minutos y descansar 17. Al tomar un descanso de tareas estresantes, volvemos listos para comenzar de nuevo, enfocados y más productivos que antes. Lo mismo aplica para los deberes, la práctica de piano y los deportes.

 

14. En lugar de: ¡Vete a tu cuarto!
Probemos: Me voy a quedar justo aquí hasta que estés listo para un abrazo.

De nuevo, el aislamiento manda el mensaje de que hay algo malo con el niño. Dándoles espacio hasta que estén listos les asegura que siempre estaremos allí para ellos.

 

15. En lugar de: ¡Me avergüenzas!
Probemos: Vamos a un lugar privado a resolver esto.

Recordemos que no se trata de nosotras. Se trata de ellos y de sus sentimientos. Al quitarnos de la situación, reforzamos el esfuerzo de equipo poniendo la atención al comportamiento.

 

16. En lugar de: Suspirar y trabar los ojos
Probemos: Haz contacto visual, recuerda sus mayores fortalezas y dale una sonrisa de empatía.

Practiquemos mantenernos en perspectiva al recordar las fortalezas de nuestros wiros.

 

17. En lugar de: ¡Eres imposible!
Probemos: Estas teniendo un mal rato. Vamos a solucionarlo juntas.

SIEMPRE, siempre separar el comportamiento de la persona, reforzar la emoción y trabajar juntos para encontrar una solución.

 

18. En lugar de: ¡Deja de gritar!
Probemos: Voy a soplar las velitas de este pastel ¿Quieres jugar conmigo?

Respirar profundo restaura el cuerpo a un estado de calma. Hacerlo un juego apresura la cooperación. Para los más grandes puede funcionar pedirles que respiren como Darth Vader.

 

19. En lugar de: ¡No puedo tratar contigo ahorita!
Probemos: Estoy comenzando a frustrarme, voy a estar aquí calmándome.

Enséñales a etiquetar y dominar sus emociones al hacerlo en tiempo real.

 

20. En lugar de: ¡Ya me cansé de hablar!
Probemos: Te amo. Necesito que comprendas que no está bien _____. ¿Hay algo que quieras que yo comprenda?

Así mantenemos las líneas de comunicación abiertas al expresar las emociones de una manera saludable.

 

21. En lugar de: ¡Ya no puedo más!
Probemos: Si verde es calmado, amarillo es frustrado y rojo es enojado. Yo estoy amarilla en camino a ponerme roja. ¿De que color estás tu? ¿Cómo podemos regresar a verde?

De esta manera les damos una forma visual de expresar lo que están sintiendo. Te sorprenderán sus respuestas y las soluciones que se les ocurran.

 

22. En lugar de: ¡NO voy a cambiar eso!
Probemos: Lamento que te moleste _______. ¿Qué podemos hacer mejor la próxima vez?

Cambiar el enfoque de la situación a la solución elimina la lucha de poder asociada con una decisión que ya está tomada.

 

23. En lugar de: ¡Basta de NO!
Probemos: Escucho que dices “no”. Entiendo que no quieras hacer esto. Pensemos como podríamos hacerlo diferente.

Al reconocer su “no”, reducimos la intensidad de la situación. En lugar de pelear y llevarles la contraria, cambiamos el guión para enfocarnos en otra solución.

 

24. En lugar de: ¡No te enojes!
Probemos: Yo también me enojo a veces. Probemos nuestro llanto de guerreros para controlar esos sentimientos.

Hay estudios que revelan que gritar cuando estamos físicamente heridos puede interrumpir los mensajes de dolor al cerebro. Y nuestro hijos no estén sintiendo dolor per se, un grito de guerrero puede funcionar para liberar esa energía negativa de una manera “divertida”. Elijan un grito, algo como Corazón Valiente “¡Libertaaaaaaaad!”

 

25. En lugar de: ¡Deja de exagerar!
Probemos: Estas teniendo una fuerte reacción a una fuerte emoción. Si tu emoción tuviera cara de monstruo ¿Cómo se vería?

Sabemos muy bien que cuando están cansados, hambrientos o sobreestimulados reaccionan de maneras EXTREMAS. Ponerle cara a las emociones externaliza el problema y les permite responder a su monólogo interior. Y así ejercen control sobre la emoción.

 

24. En lugar de: ¡YA BASTA!
Probemos: Estoy aquí para ti. Te amo. Estas seguro. (Siéntense, quietos y permitan que la emoción se eleve y pase)

Cuando tienen la menta nublada por el enojo o el pánico sus cuerpos experimentan estrés y por ende se sienten inseguros. Dejarles saber que están seguros los apoya hasta que la incomodidad pase. Esta es una habilidad muy importante para la resiliencia.