10 tips para combatir melindrositos /

2014.11.10
melindrosita

Foto: Cosas de Wiros

Probablemente tu pequeño se rehusa a comer. Todas no hemos pasado por la etapa donde nuestos bebés o niños simplemente no quieren comer lo que preparamos. La alimentación de los niños en ciertas etapas es realmente frustrante. Por eso, en Cosas de Wiros, queremos compartir estas estrategias para evitar las luchas diarias entre el plato, la cuchara y la boca de tu peque. Este post es para ayudar a los más melindrosos de tu familia a tener una dieta balanceada.

1. Respeta su apetito (o falta de él)

Si no tiene hambre no le fuerces. Y tampoco lo sobornes ni le obligues a comer cierto tipo de comida. Esto es contraproducente y puede hacer que termine asociando la hora de comer con ansiedad y frustración. Sírvele pequeñas porciones para evitar que se abrume y dale la oportunidad de que el mismo pida más.

2. Guarda una rutina

Sirve las comidas y las refacciones alrededor de la misma hora cada día. Ofrécele jugo o leche con los alimentos y agua entre comidas y refacciones. Permitiéndole que se llene con jugo o leche durante el día puede disminuir su apetito a la hora de comer.

3. Se paciente con nuevos alimentos.

Los niños pequeños usualmente tocan y huelen los alimentos nuevos, puede que se lleven a la boca pequeños pedazos y los vuelvan a sacar. Es posible que tu hijo necesite ser expuesto varias veces a un nuevo alimento antes de que le de el primer bocado. Ayúdale hablando del color, la forma, el aroma y la textura del nuevo alimento, en lugar de decirle lo rico que es. Preferiblemente sirve los nuevos alimentos junto a los que ya tiene como favoritos.

4. Hazlo divertido

Sirve el brócoli y demás vegetales con algún dip o salsa que le guste. Corta la comida con cortadores de galletas con formas. Ofrece alimentos comunes de desayuno en la cena. Juega con los colores de la comida.

5. Pídeles ayuda

En el súper, pide que te ayude a seleccionar los alimentos, las frutas y las verduras. No compres nada que no vayas a permitirle comer. En casa, invítale a ayudarte a lavar, a revolver o a poner la mesa. Entre más involucres a tu bebé en la preparación de los alimentos, más interesado estará a la hora de comerlos.

6. Se un buen ejemplo

Come con tu hija o hijo. Si tu comes una variedad de comida saludable frente a ellos, es más probable que tus pequeños sigan el ejemplo. Come la misma comida que tus hijos y motivate a probar nuevas cosas. Muchas madres eliminan de las dietas de sus hijos alimentos saludables y necesarios sólo por que no les gustan.

7. Se creativa

Agrega brócoli picado a la salsa bolognesa, agrega fruta al cereal o revuelve zucchini y zanahoria rayada a las sopas. Generalmente los niños se rehusan a probar nuevas comidas, hazlo divertido, dale opciones variadas, haz figuras con la comida, trata de trasladar las cosas que usualmente le gustan, al plato. Haz una ilustración de su personaje o animal favorito. Los cortadores de pan con formas serán buenos aliados.

8. Haz la hora de comer: la hora de comer. Disminuye las distracciones

El acto de comer es una acto de presencia física, con mucho significado para el niño. si es posible, come en familia una vez al día. Come en un solo lugar y dirige la atención de todos al acto de comer. Apaga el televisor o cualquier otro aparato electrónico durante las comidas. Esto les ayudará a concentrarse en comer. Ten en mente que los anuncios de tele pueden fomentar el deseo de los niños por productos azucarados y aumentar los riesgos de obesidad en la edad adulta. .

9. No le ofrezcas postre como premio

Retenerle el postre le envía el mensaje de que el postre es la mejor comida, cosa que solo aumentará su deseo por dulces. Puedes escoger una o dos noches a la semana como noches de postre y obviar el postre el resto de la semana o redefine el postre como una fruta, yogurt o cualquier otra opción saludable.

10. No recibas órdenes individuales

Prepararle un plato aparte después de que rechaza el plan original de comida solo promueve las mañas. Estimulale a quedarse en la mesa a la hora designada para comer aunque no coma. Y síguele sirviendo opciones saludables hasta que se le hagan familiares y las prefiera.

Si te preocupa que sus hábitos están influyendo en su crecimiento y desarrollo debes consultar a su doctor. Considera llevar un diario de los tipos y las cantidades de alimentos que come por tres días. Cuando lo veas todo reunido puede que dejes de preocuparte. El diario también puede ayudar al pediatra a determinar si existe algún problema. Mientras tanto, recuerda que estos hábitos no cambian de la noche a la mañana pero los pequeños pasos que dan cada día les ayudaran a construir una vida de alimentación saludable.

VÍA Mayo Clinic